el sistema cumple, sí, pero gasta más energía de la necesaria porque las variables críticas no se miden o no se verifican con regularidad.
En mantenimiento, hay cuatro factores que suelen definir el rendimiento real: caudal, temperatura, presión y calidad del intercambio térmico. Cuando una de estas variables se desvía, el sistema compensa con más consumo eléctrico, ciclos más largos o menor capacidad de enfriamiento. Lo complejo es que muchas veces el síntoma aparece lejos de la causa.
Verificar el caudal sin detener la operación sobre todo en líneas principales o en circuitos donde no es viable intervenir se ha vuelto una práctica clave. Una medición rápida en campo permite detectar desbalances hidráulicos, validar el desempeño de las bombas y confirmar si el chiller está recibiendo el caudal que realmente necesita. Y cuando estas mediciones se integran al mantenimiento predictivo, las decisiones dejan de basarse en suposiciones y pasan a basarse en datos.
En Trumentto lo encontramos constantemente: la eficiencia no se pierde en grandes fallas, sino en pequeñas desviaciones que nadie revisa hasta que el costo energético se dispara.
¿En tu planta, qué variable suele desviarse primero: el caudal, la presión o la temperatura?